Si hubiera que elegir a la persona que más fans convocó en la historia argentina
(después de Diego Maradona), el nombre del recientemente fallecido Roberto
Sánchez -Sandro- sería el primero en aparecer. Desde hace cuatro décadas que El
Gitano despierta pasiones que fueron mucho más allá de la admiración; sus otrora jóvenes
seguidoras se mantuvieron a su lado a lo largo del tiempo, al punto de que envejecieron con él
y se transformaron en uno de los grupos más bizarros de la historia: “Las nenas de Sandro”.
por JOSÉ MEDRANO
Estas fieles sexagenarias siguieron a su ídolo a donde quiera que fuera y lo esperaron cada cumpleaños en su casa de Banfield bajo lluvias torrenciales, así como torrenciales fueron las lágrimas que derramaron en su velorio, quizás de los más multitudinarios que se hayan registrado. Pero, además, las nenas transmitieron este amor a sus hijas, y ya existe una segunda generación que adoran al héroe extinto. Marina Méndez es una de ellas, heredera de una pasión que le legó su madre, Noemí. Las “nenas” de Sandro. “El momento bisagra en mi relación con Sandro fue cuando tenía 14 años: había empezado a trabajar por problemas familiares y mi mamá estaba en cama con una depresión profunda de la que no salía. Sandro inició un ciclo de recitales después de mucho tiempo y ahorré hasta el último centavo para estar ahí. Sólo ir a verlo hizo que mi mamá se levantara. Fue increíble: la energía, la pasión, cada detalle”. Así comienza Marina su amor por Sandro, amor de toda la vida ya que lo heredó de su madre, Noemí Subías, de 62 años: “Yo lo sigo desde sus comienzos con Sandro y los de fuego, cuenta esta mujer y explica el por qué de tanta fidelidad: “Sandro fue el símbolo del hombre íntegro para las mujeres en particular y la gente en general, pues siempre fue, en cada hecho de su vida, una gran persona”, argumenta esta antigua fanática que lo recordará siempre como “un ejemplo de perseverancia y talento para el mundo”. Pero Noemí también reflexiona y agrega: “La verdad es que será recordado como una víctima del tabaco. La gente con él tomó conciencia de cómo ese vicio destruye vidas”. Marina, en tanto, reconoce que aunque tuvo que contenerse estuvo lo más cerca que pudo de su ídolo, en especial en esas largas estadías festivas frente a su casa: “Siempre fui una fan muy respetuosa de su vida privada, pero en varias ocasiones pedí permisos especiales en el trabajo para estar cerca de él y acompañarlo”. Las nenas de Sandro son un grupo heterogéneo y, así como madre e hija supieron estar cerca con respeto, también estuvieron aquellas que no dudaron en entregar lo más íntimo que tenían puesto para lanzarlo al escenario y coleccionar todo lo que el ídolo devolvía: “Yo soy coleccionista de su música, películas o materiales inéditos, pero nunca tuve un fetiche con objetos como batas, accesorios o ropa. Mi relación con lo que él generó es tan profunda que no puede materializarse en nada”, explica Marina quien jamás lanzó nada que llevara puesto, aunque su amor por Sandro, según sus propias palabras, es casi religioso: “Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, fue algo súper fugaz, que me dio entre vergüenza y emoción: fue una experiencia religiosa, muy profunda, pero sin dejar de verlo como a un ser humano”, detalla Marina, de 35 años y la más nena entre “las nenas”. Pero después de décadas de baladas inolvidables, carisma desbordante y fans enloquecidas, el Gitano dejó este mundo después de atravesar una dura agonía por problemas pulmonares. Por coincidencia madre e hija recibieron la noticia juntas: “Estaba en mi casa, ya estaba muy triste desde horas antes, y Dios dispuso -no sé por qué-, que mi mamá también estuviera ese día conmigo. Estábamos con mis hijos y mi marido, ellos se daban cuenta lo que significaba que se nos fuera Sandro”, recuerda Marina mientras Noemí también describe sus sentimientos: “En lo personal, siempre lo recordaré vivo, de hecho Olga (su viuda) se comunicó mediante un familiar conmigo para invitarme al cementerio, pero decidí que ese momento era de ellos. Lo recordaré como él quiso: Como la misma felicidad”. Marina y Noemí tienen hoy una relación más fuerte gracias a la existencia de un ídolo en común: “Sandro afianzó de una manera indescriptible el vínculo con mi mamá, es lo que teníamos en común y fue llevándonos casi sin querer a compartir un plano emocional distinto y exclusivo”, cuenta la hija que finaliza describiendo lo que para ella significa Sandro: “Es esa sensación de confort que sentís en un día de invierno cuando prendes la estufa y te alcanzan un matecito; es el aroma a jazmín del país que te roba una sonrisa”. La madre remata: “Ojalá las próximas generaciones tengan algún ídolo que desde el carisma, el amor y el talento, se cuele en sus vidas para siempre como él lo hizo con nosotras”.
Santa Gilda. El ejemplo de Sandro es uno entre los muchos ídolos que continúan amados más allá de la muerte. Es que posiblemente los fans que más llamen la atención son aquellos que adoran a sus muertos: las seguidoras del cuartetero Rodrigo Bueno continúan yendo a visitarlo a su tumba, los pósters con los verdosos ojos del cordobés adornan sus paredes en imágenes ya amarillentas y el amor sigue intacto. Aunque el ejemplo que supera todas las fronteras es el de Miriam Alejandra Bianchi, alias Gilda, o mejor aún, “Santa Gilda”: una de las grandes bellezas de la cumbia argentina devenida en santa popular que convoca centenares de personas que no sólo van a adorarla por su legado musical, sino también para pedirle favores milagrosos. El joven Iván Andrés Paliukas, como muchos, conoció a Gilda luego de que ella muriera trágicamente en un accidente de tránsito en 1996, pero se convirtió en un auténtico fan y creó su propio Club en Facebook: “Lamentablemente conocí a Gilda y me interesé por ella tras su muerte, cuando la música comenzó a sonar en todas las radios a cada instante. Me di cuenta de que era fan cuando noté que retenía todas sus canciones”, recuerda Iván y confiesa que sueña con poder conocer su “santuario” y “sentir la energía que dicen se siente tan solo metros antes de llegar al lugar”. Vale recordar que Gilda sí tiene un santuario y que todos los años hay auténticas peregrinaciones que van a pedirle favores a su santa: “Muchos fans han encomendado la vida de sus familiares e hijos a Gilda. Y por mencionar hechos muy impresionantes hay gente que caminó kilómetros para cumplir las promesas encomendadas”, cuenta. El coleccionar objetos de ídolos es parte fundamental “del ser fan”, aunque en el caso de Iván las cosas no fueron muy felices: “En una época fui un gran coleccionista de objetos relacionados con Gilda, pero lamentablemente en una mudanza perdí la mayoría de las cosas que tenía. Aunque no la conocí personalmente, creo tenerla dentro mío cuando escucho sus canciones”, cuenta y dice que Gilda le cambió la vida cuando entendió los mensajes en sus temas. “ Hoy ser un fan de Gilda es llevarla en el pecho como el mejor de los recuerdos, y estos recuerdos pueden ser desde haber usado sus versos para conquistar, para olvidar o para celebrar. Creo que fue una eminencia dentro de la música popular y con mucho menos tiempo de difusión que otros artistas que siguen en el camino. Gilda sigue sonando en discos, pubs y fiestas. Eso demuestra lo gran compositora e intérprete que fue”, se explaya Iván que también deja ver su costado místico: “Cuando escuches una canción de ella en algún lugar público fijate en el rostro de quienes cantan: la mayoría lo hace con los ojos cerrados, como cuando uno reza”. Iván no sabe responder si Gilda de verdad debería ser canonizada luego de que cientos de personas le adjudicaran “milagros”, pero esboza un argumento irrefutable: “No sé si es santa o hay que canonizarla, pero que mueve la fe de la gente y convoca multitudes nadie, pero absolutamente nadie, puede negarlo”. ¿Cuál es para vos su mejor tema y qué te pasa cuando lo escuchas? Para un fanático es muy difícil la pregunta… (piensa y vuelve a pensar): “No puedo. Me gustan todos, pero hay uno que siempre me hace pensar en mi vieja que sigue conmigo, y se me caen las lágrimas al pensar en ella cuando escucho la canción Paisaje. (N. del R: espero busquen la canción que hizo lagrimear a nuestro entrevistado).
La Iglesia Maradoniana. Pero si de ídolos y fans se trata, hay alguien que vive y sigue siendo la persona con más fanáticos en todo el país, con picos de popularidad que superan el límite de la imaginación. Se trata de Diego Armando Maradona y su Iglesia Maradoniana, lugar donde se adora al dios “Diego” y se festejan sus hazañas en este mundo. Si pensaron en metáforas se equivocan: la Iglesia Maradoniana existe y sus fieles están, en un año mundialista, más devotos que nunca. Por más que esta revista intentó comunicarse con sus líderes, al parecer están en un “retiro espiritual”, por eso no pudimos dar con ellos. De todos modos y por supuesto, conozcamos su historia. Fue el 30 de octubre de 1998 que dos amigos de Rosario comienzan, un poco en broma, a festejar la “navidad” del nacimiento de Diego Maradona. Horas más tarde, dos amigos ya se habían sumado y un nuevo culto al dios del fútbol nacía. Según la Iglesia, los años se cuentan desde el nacimiento del actual DT de la Selección en octubre de 1960, por lo que vivimos el año 49 D.D. (Después de Diego) y utilizan el “D10S” para referirse al astro, ya que fusionan la palabra Dios y el número diez de su camiseta. Al día de hoy, la iglesia Maradoniana reúne a los cientos de miles de fanáticos de Maradona de todas partes del mundo. Para ellos, la religión es el fútbol y como toda religión ha de tener un Dios. Su función es mantener vigente la pasión y la magia con la que Diego jugó al fútbol, no olvidar los milagros que realizó en las canchas ante la mirada de todos y del sentimiento que despierta en sus fanáticos. En estos días, la Iglesia volvió a ser noticia luego de que en una plegaria colectiva le pidieran al dios Diego que enviara a su “Mesías”, Lionel Messi, para obtener, como “El Padre” lo hizo, la Copa del Mundo en el Mundial de fútbol. Pronto sabremos si las plegarias fueron escuchadas…
LOS DIEZ MANDAMIENTOS MARADONIANOS 1 • “LA PELOTA NO SE MANCHA”. 2 • AMAR AL FÚTBOL POR SOBRE TODAS LAS COSAS. 3 • DECLARAR TU AMOR INCONDICIONAL POR EL FÚTBOL. 4 • DEFENDER LA CAMISETA ARGENTINA, RESPETANDO A LA GENTE. 5 • DIFUNDIR LAS PALABRAS DE “DIEGO MARADONA” EN TODO EL UNIVERSO. 6 • ALABAR LOS TEMPLOS DONDE PREDICÓ Y SUS MANTOS SAGRADOS. 7 • NO PROCLAMAR EL NOMBRE DIEGO EN NOMBRE DE UN ÚNICO CLUB. 8 • AMAR SIEMPRE LOS PRINCIPIOS DE LA IGLESIA MARADONIANA. 9 • LLEVAR DIEGO COMO SEGUNDO NOMBRE, Y PONÉRSELO A SUS HIJOS. 10 • NO SER “CABEZA DE TERMO” Y QUE “NO SE TE ESCAPE LA TORTUGA”.