Notas > REPORTAJE > Reportaje - Guido Kaczka
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Tiene 29 años y hace 25 que trabaja en televisión: es actor, conductor y desde hace tres temporadas está al frente de “El Último Pasajero”, programa que conduce todos los domingos por Telefé. Casado con Florencia Bertotti, apuesta a llevar una vida tranquila en donde la familia y la estabilidad son sus prioridades. Humilde, profundo y divertido, Guido habla de su presente, pasado y futuro.
 
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Fue “Quique” en Clave de Sol, le sumó juventud a la mesa de Polémica en el bar y enamoró a Florencia Bertotti antes de que sea Floricienta. Guido Kaczka hizo todo eso y ahora es quien enfrenta cada domingo a tres grupos de adolescentes en busca de un viaje de egresados. En su tercera temporada y con el formato vendido a países tan diversos como Chile y Vietnam, dejó de cuestionarse el título de “clásico de los domingos”, que le perteneciera a Soldán, para dedicarse a disfrutar de un presente que le sonríe.

Alguna vez dijiste que la conducción tiene mucho de actuación, ¿es cierto?
Sí, creo que todo en televisión, salvo un noticiero o un documental, encierra algo de actuación, esto de crear algo que no existe hasta que lo generás. Si bien el sueño es de los chicos y ellos no son actores, lo que se genera en el programa hay que fomentarlo desde la estructura, desde el formato y también desde la conducción. Es en ese sentido que digo que la conducción no es una realidad que suceda sola, hay que construirla.

¿Cómo manejás la relación con los chicos?¿Nunca perdés la paciencia?
Bueno, los chicos tienen 17 años, se están por ir de viajede egresados, tienen la posibilidad de salir desde el mismo estudio de Telefé y esto genera mucha efervescencia. Es algo súper positivo porque tenemos participantes que están muy comprometidos con el programa, aunque hay que tratar de guiarlos y de bajarlos un poco para continuar. Disfruto de ese estado que tienen y muchas veces me prendo y soy peor que ellos. A medida que avanza el programa se pone más complicado: una vez que estás en el micro ni te digo. Pero esto que tiene de complicado también lo tiene de positivo, si todo estuviera tan ordenado es porque algo está fallando, finalmente el programa es una despedida de un viaje de egresados, ¿no?

¿Te pasó de tener que acercarte a algún chico para darle un consejo?
Quizás alguna vez, de todas maneras me parece que el problema no es por una cuestión de formas, si alguna vez me acerqué es porque sé que al programa lo miran muchos nenes, pero no me pongo colorado ni me horroriza si dicen alguna mala palabra.Cuando estamos hablando de desbordes ahí sí me parece que hay que actuar. A todos nos gustaría que hubiese más educación, pero la adolescencia es un poco transgredir y los chicos van probando hasta dónde pueden llegar y ser demasiado estricto a veces es peor. En definitiva yo no soy como un padre para ellos, soy más un hermano mayor.

¿A qué atribuís el éxito del programa?
Me parece que el programa encuentra una relación con los adolescentes que los identifica, además hasta el final mantiene la posibilidad de que cualquiera pueda ganar, situación que mantiene al público todo el tiempo prendido. Por otro lado, el ser solamente tres equipos hace que vayas encariñándote con uno más que con otro y para los chicos funcionan mucho los colores.También la exposición de ellos por el bien del grupo es algo bastante original, me parece que tiene un concepto colectivo que en ese momento de la vida es importante, porque algunos son amigos de toda la secundaria. Me parece que son esas las cosas que hacen que funcione.

¿Te gustaría volver a hacer ficción?
La verdad que ahora estoy muy contento con el programa, no me planteo mucho lo de la ficción, por otro lado tengo menos tiempo del que parece, porque trabajo en la semana y hacer una tira no me dejaría participar de la producción.

¿Cómo ve alguien de tu trayectoria ala televisión de hoy?
La verdad que la tele fue cambiando un montón, hoy no soy fanático de nada. No sé si miro la tele porque trabajo en la tele o porque me gusta, ya no lo entiendo bien. Cuando uno trabaja en esto, lo mira de otra manera. Igual soy como la mayoría de los espectadores: voy parando, me fijo, voy paseando, creo que estamos todos medios locos con la televisión.

¿Y qué te pasa cuando te ves en el canal “Volver”?
Me veo muy chico, me impresiona, parece que no sos vos. Yo empecé a los cuatro años, como si fuera un juego, pero seguí y hoy es la profesión que me gusta, ese juego pegó en el clavo. Me parece que haber empezado tan chico en algo que después fue mi carrera fue algo copado, me dio mucha experiencia. Nunca lo viví como algo impuesto por mis viejos, todo lo contrario, no tenía ese problema que veo a veces en los chicos y que me parece fatal. Uno sabe cuando un chico está puesto ahí por un padre que es un boludo o porque el chico de verdad quiere y el padre lo va llevando de apoco. Veo carreras como la de Rodrigo Noya y es bárbaro porque uno lo ve bien, lo ve feliz, realmente lo ve jugando, pero después ves a otros y decís: “Che, ¡dejalo en paz!”.

De los programas que hiciste, ¿cuál recordás con más cariño?
La verdad que muchos, de más chico Clave de Sol, después los más llamativos te marcan porque la gente te los menciona más: Polémica en el bar, Verano del ’98, Chiquititas. A todos los recuerdo con cariño porque disfruto mucho de lo que hago. Creo que “El último pasajero” es de los programas que más disfruté porque es la primera vez que soy parte del armado y eso le da un sabor muy especial.

¿Te imaginás que pueda ser un programa de la trayectoria de“Feliz Domingo”?
La verdad es que jamás me imaginé que íbamos a hacer tres años y cuando me lo preguntaban al principio pensaba que no. Hoy ya estamos en la tercera temporada y el programa anda muy bien. Mientras funcione y esté vivo está bárbaro, lo que no me gustaría es hacerlo cuando no de para más, ese sería un problema. Espero estar alerta y sensible a esa situación.

¿Te gustaría encarar un proyecto de trabajo con Florencia?
La verdad es que nosotros nos conocimos trabajando y no le tenemos miedo a laburar juntos, pero si la base del proyecto pasa por el hecho de que se nos vea juntos ya no nos interesa. Si hubiera algún proyecto que los dos morimos de ganas de hacer, lo haríamos, pero por lo general pasa más por el hecho de que seamos pareja y eso distrae demasiado. En caso de que salga algo buenísimo no sería un impedimento. Por otro lado también es verdad que en este momento tenemos carreras que van por carriles diferentes.

Te casaste el año pasado, ¿cómo va esa nueva vida?
Sí, me casé el dos de diciembre, ya llevamos unos siete meses y estamos muy tranquilos. Hacía ocho años que estábamos juntos pero el hecho de habernos casado estuvo bueno, la verdad que en la fiesta nos divertimos mucho y entre nosotros la pasamos muy bien. Nos gusta, era algo que queríamos hacer.

¿Piensan en tener hijos?
Tenemos el proyecto de familia, pero bueno, recién nos casamos, así que tranquilos, disfrutando de este momento. Quizá más adelante.

¿Sos muy familiero?
La verdad es que si, mi familia para atrás siempre lo fue y hoy con Flor somos de quedarnos y hablar mucho, no somos para nada desapegados, buscamos tener estabilidad afectiva y laboral. Soy bastante clásico, aunque trabaje en un medio tan vertiginoso como la televisión.

¿El hecho de trabajar en tele atenta contra ese costado clásico que tenés?
En realidad lo potencia, me parece que hoy la vida en general atenta contra ese estilo porque no vivimos en un mundo que vaya para ese lado. De todas maneras no me puedo quejar, laburo hace 25 años en tele y me parece que si querés mantenerte así también lo podés hacer, nadie te pone un revólver para que descontroles.

¿Chicos de cualquier edad pueden ver tu programa?
Te diría que el programa fue construido de entrada para toda la familia, ya viene cuidado desde el formato. Es sano y lo digo sin querer pasar por puritano ni nada por el estilo, de hecho hay juegos como el del beso o la peluquería, pero todo con sulímite. Nosotros cuidamos estas cosas pero tampoco me parece que haya que mirar el programa para saber como está la educación en la Argentina. No me gusta cuando me preguntan cómo está la educación, porque evaluar ese tema desde un programa de tele ya es equivocado. Hay que ver cómo están los colegios, cuáles son los contenidos, a quién se aprueba y qué motivación tienen los chicos para estudiar. Me gusta que mi programa funcione, pero más que el rating me gusta saber que por ejemplo ustedes pensaron que mi programa apunta a los chicos, eso me pone bien.

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• Un libro
Todas las poesías de Borges.
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A quién ama Gilbert Grape.
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El asado.
• Un disco
No tengo, me gusta el rock nacional.
• Alguien a quién admirás
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Poder seguir avanzando.

Texto: José Medrano
Fotografía: Matias Stoliar


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