Posiblemente, uno de los artistas más destacados del país. Con una historia que comienza a fines de la década del ’50, llega al día de hoy con pinturas y esculturas que se rematan en los puntos más destacados del mundo, al lado de artistas de la talla de Picasso, Dalí o Van Gogh. Con un presente cargado de compromisos, Rogelio recibió a Clubs & Countries en su taller, habló de sus últimos proyectos y acompañó este especial sobre las 20 obras de arte de la historia.
Texto: José Medrano Fotos: Leandro Cordoba para Motivarte
El taller de Polesello comienza pero jamás termina, al ingresar a la casa del barrio de Belgrano, enseguida aparecen sus famosas esculturas en acrílico, sus tramas de colores y todo ese enorme talento que lo llevó a ser uno de los escultores y pintores argentinos más famosos en el mundo. Pero antes de mostrar las dos enormes salas en donde trabaja, se sentó y, con espíritu de charla, habló de todo: presente, pasado y futuro del arte.
¿En qué estás trabajando en este momento? Estos días estoy presentando un catálogo para una exposición que se va a hacer en La Rural, estoy corrigiendo unas láminas y acabo de terminar unos carteles enormes de vía pública para Movistar. Mañana también me entregan el premio a la trayectoria de la Secretaría de Cultura junto con otros veinte artistas y estoy preparando una muestra que se va a presentar en Suiza. ¡Basta! Creo que tengo suficiente, ¿no?
A lo largo de toda la entrevista, Polesello hablará pausado, dejará de lado las llamadas telefónicas y su particular manera de reír cobrará protagonismo. A fines de este año, la estación José Hernández de la línea D de Subte tendrá un nuevo mural y por supuesto, Polesello es el responsable de la obra.
¿De qué se trata el mural de la línea D? Nació siguiendo un poco la tradición de los murales en los subterráneos. Terminé el proyecto a principios de este año y ahora están terminando de pasarlo a la cerámica, ya vi una parte grande que está fantástica. Son dos murales enfrentados, dos medios círculos con mis dibujos que siempre van en la dirección del subte, si va hacia el centro, el medio círculo se dirige hacia el centro y al revés. Va a quedar muy bien y la verdad es que me alegra tenerlo tan cerca porque lo puedo ir a espiar cada tanto (risas).
¿De qué manera lo trabajaste? Yo quería hacer que toda la parte de los negros tuviera un brillo muy fuerte porque me divertía que se reflejara la velocidad de los trenes. En realidad lo que hice fue incorporar ese brillo que siempre formó parte de mis cuadros y producir reflejos, quizás hubiera sido lindo trabajarlo con espejos, pero eso lo dejo para otro proyecto que tengo en mente. El mural es blanco y negro y tiene acentos de colores.
¿Tiene algo que ver con el que hiciste para el aeropuerto? No, el del aeropuerto es otra cosa, está buenísimo y perdura a pesar del conflicto. En realidad habría que hacer un mural nuevo con un candado roto, símbolo del aeropuerto en Argentina (se ríe). Creo que está incorporado a la arquitectura del lugar y que quedó a buena altura y libre de cualquier vandalismo.
Hay quienes dicen que sos más conocido en el exterior que acá.¿Qué opinás? En realidad yo hago mi trabajo y me olvido de lo demás, pero supongo que hay algo de cierto en esa afirmación, un poco por las cosas que están pasando, por los remates. Hubo uno en Christie’s que fue un récord con una pieza mía que se vendió, también me enteré que van a salir otras obras en Sotheby’s. Uno va perdiendo un poco el control de todo…
¿Qué te pasa cuando te reencontrás con esas obras? Y, algunas me gustan y otras maldigo al volver a verlas, cada una tiene su anécdota y tienen que ver con las necesidades de cada momento. Hay obras que si me gustaría recuperar y tener, pero creo que las obras deben viajar, deben salir del ámbito del artista. Son como los hijos, tienen que volar.
A esta altura de la charla, todo transcurría en paz y tranquilidad, pero la cara de Rogelio se transformó cuando le dijimos que eran veinte. “¡Sólo veinte!, no puedo, no puedo… ¿Cómo se hace para elegir veinte obras?”. Después siguieron risas y finalmente se concentró en una charla en la que opinó, sugirió y se detuvo en aquellas que más le interesaron...
Hablemos de nuestra selección de obras ¿Qué opinás del retrato del Dr. Gachet? El retrato del Dr. Gachet es una obra buenísima y me gusta mucho, pero de Van Gogh a mí me gustan los zapatos, también me gusta mucho el cuadro de su habitación. Esas obras me parecen geniales.
Una difícil: ¿Leonardo, Rafael o Miguel Ángel? Elijo a Miguel Ángel, porque absolutamente toda su obra me parece increíble.
¿Es un artista que influenció particularmente en vos? Estoy lleno de influencias, las influencias son cada vez más grandes y llegan por todos lados. Hoy uno duerme y ya hay algo nuevo que te llega, cuando te despertás también. Pasa todo el tiempo.
Si tuvieras que elegir ¿qué obra elegirías de Picasso? Picasso me gusta mucho, me parece un gran personaje, hay unos dibujos de minotauros alucinantes, elijo esas obras. También me gustan mucho los grabados de Picasso. Me gusta su mujer llorando, pero poné que me gustan los minotauros.
¿Elegirías a Las Meninas de Velázquez dentro de las veinte obras? No, no lo elegiría, pero si a Goya y Los fusilamientos. Esa obra es alucinante, también me gustan sus grabados y dibujos, pero ese cuadro es impresionante, lo he visto hace poquito y creo que es buenísimo.
¿Qué te produce la Marilyn de Warhol? Si tuviera que elegir lo elegiría a Lichtenstein. Por acá pasó una muestra increíble que estuvo en el Malba. Estaban sus dibujos y proyectos, cosas que no se veían, porque en esa época casi todos los que trabajábamos, mostrábamos la obra terminada, nadie te mostraba la cocina. Creo que el gran éxito de la muestra de Lichtenstein en Buenos Aires fue mostrar el trasfondo.
¿Tenés alguna obra favorita de Berni? ¿Por qué pensás que tiene tanta fama? Bueno, creo que es un gran artista. Hizo muchas cosas muy buenas, a mí me gustan mucho los grabados de Berni y los tacos de esos grabados. Hay muchos que se expusieron en ArteBA y son buenísimos, me gusta mucho la serie que mandó a Venecia cuando ganó el premio. Sin dudas es un gran artista.
¿Qué te pasa cuando te encontrás cara a cara con la Gioconda? Cuando voy al Louvre hago lo que hacen todos: ir a verla y tratar de despegarme de la fábula. Es un cuadro interesante que está cargado de anécdotas que no sé si le hacen bien a la obra. Me parece muy interesante la obra en sí. Pasa algo parecido con Frida Kahlo, su obra es fascinante pero después de toda la historia que le han hecho alrededor, la cargaron con demasiada presión. Sin duda es una artista sensacional, ha sido una mujer fantástica, he visitado el lugar donde vivió y también me gusta mucho su historia. Hay muchas cosas que consumimos además de su obra, me gustan sus libros de anécdotas con dibujos, sus cartas, la historia, todo me gusta. Pero creo que el personaje excedió a la obra. Se ha rescatado el personaje.
¿Pensás que es algo que te puede llegar a pasar? (Se ríe) Creo que es inevitable, finalmente voy a morir y quizás muchos empiecen a encontrar en mi obra cuestiones extrañas y se terminen diciendo cosas terribles de mí y de lo malo que era (ríe a carcajadas).