"Me siento cómodo con la diversidad". El histórico hombre detrás del piano se puso al frente y, guitarra en mano, se lanzó al canto. Uno de los pioneros del rock nacional, con una carrera dedicada íntegramente a la música instrumental habló de la aparición de "El otro", su nuevo disco en el que cambia piano por guitarra, busca su identidad como cantante y recibe a siete letristas de lujo. Una nueva etapa para ese viejo amigo del alma.
Textos: José Medrano Fotografía: Matías Stoliar
El estudio de Lito Vitale en el barrio de San Telmo funciona en una casa que bien podría ser de una serie costumbrista de televisión. Su asistente es agradable, su padre habla con fotógrafos y periodistas y cualquier tipo de nervios previos a la entrevista desaparecen: el lugar y su gente hacen sentir cómodo a cualquiera. La casa es amplia y en el piso superior está el estudio de grabación en que se van a realizar las fotos. Un gato se acomoda en una banqueta y Lito mira a su asistente de prensa y, sin perder la paz, dice: “Eso es un error”, el gato desaparece y se hace visible lo evidente: la prolijidad define el lugar. Lo primero que llama la atención en el estudio de Lito es la cantidad de guitarras, cualquiera creería que sólo podía haber órganos, teclados y pianos, pero toma una y hace gala de su talento. Multiinstrumentista, es uno de los dos oídos absolutos de nuestro rock (Charly García es el otro), convocado por gente de rock, por gente del ballet, por gente del jazz, Lito siempre es convocado. Tocó con todos, pero en esta nueva etapa pareciera estar tocando para él mismo, explorando nuevas facetas que en su rol de pianista serio e intelectual parecían no tener lugar. Divertido, sencillo y humilde Clubs & Countries conoce el lado desconocido de Lito Vitale.
La primera pregunta es obvia ¿Por qué El otro? Primero por lo que suena en el disco, es cantado contra instrumental durante treinta años, plantea otro personaje, más allá de que dentro de lo que hice siempre hubo algún cambio, éste es un cambio bastante más notorio porque además el tipo de música también es distinto. Hay un quiebre… Todo surgió a raíz de una propuesta de Afo Verde, presidente de BMG, que me dijo de hacer un disco cantado para ellos. La idea me gustó y firmé un contrato sólo como cantante, toda mi música instrumental sigue estando libre de cualquier contrato ya que siempre traté de conservar mi independencia, pero como la parte del canto era algo que surgía de ellos, me pareció justo firmar.
Vos nunca cantaste. ¿Cómo te preparaste para este disco? No, nunca se me ocurrió cantar, ni siquiera en casa. Es la primera vez y no me siento mal, de hecho me siento cada vez más cómodo y cuando comparto algún concierto con algún cantante -cosa que hago muy seguido- mis intervenciones cada vez son más como cantante que como acompañante o corista. Para este disco estudié -y estudio- canto, tomo clases desde enero y voy dos veces por semana. La verdad es que me hace bien, me está ayudando a cambiar un poquito el registro y poder largar más la voz.
¿Para un músico de tu trayectoria es como empezar de cero? Casi, porque el público potencial que puede llegar a tener este disco es una parte del que siempre me escuchó, y una parte que no tiene ni idea de que puedo llegar a tocar esta música. Gente que por ahí escucha este disco y se pregunta quién es. Que puede llegar a disfrutar de esta música más latina y más rítmica, pero que ni ahí se le ocurre que puede llegar a ser mía. Es un trabajo de tiempo, de divulgación, por un lado con los conciertos, con las notas y ojalá que nos acompañe un poco la radio.
¿Cómo te encontraste a la hora de escribir las letras? Primero hice las siete primeras canciones que son las que tienen letras de los invitados, cada canción la signé casi al momento de componerla a cada uno de los letristas, inclusive les dije los temas de los cuales yo quería que hable la canción. Cuando llegó el momento de hacer una canción más acústica, que fue la de Villa Adelina, me pareció que tenía que hablar de mi infancia, de mi adolescencia, de lo que viví en ese barrio de tan humilde y de todas esas vivencias que todavía tengo y empecé a bocetear una letra como para dársela a alguien pero se la mostré a Afo y me dijo: “La letra está buena, seguila, es tu historia y nadie la puede contar mejor que vos”. Era la primera vez que escribía una letra en mi vida así que la retoqué, le fui buscando la vuelta, cambiando las palabras. También en muchas rimas me ayudó mi hija (Emme, actriz y cantante de hip hop), yo no le daba mucha bola a las rimas así que armamos algunas cosas juntos.
¿Y cómo fue la infancia de la que hablás en esa canción? (Invisible y real) Fue el momento en el que elegí entre el fútbol y la música, y los amigos del barrio que tenían más que ver con mi parte futbolera se fueron corriendo más para el lado de la música. Traté de ir metiendo a mis amigos en ese mundo y después se fue definiendo que casi ninguno tenía que ver con eso, entonces me fui relacionando con otros músicos con los cuales armé el Grupo MIA (Músicos Independientes Asociados) y la verdad que fue una etapa muy buena porque ese barrio tenía algo, había mucha onda en esa casa, porque era una casa súper humilde, pero era la central de lo que fue MIA que fue una cooperativa de músicos a la que también venían músicos de afuera. Cada tanto voy a visitar la casa y cada vez que paso me trae muchos y muy buenos recuerdos, ¿A qué edad empezaste a tocar el piano? Muy chico, tres o cuatro años, ahí en la casa había un piano y había muchas guitarreadas porque mis padres fueron aficionados a la música de toda la vida y en esas guitarreadas siempre me metía yo y cantaba mi hermana. Así fuimos creciendo.
¿En todas las letras te ponés autobiográfico? En algunas si, pero bueno… ¿quién no? Muy en la superficie o con palabras más poéticas uno siempre habla de cosas personales. “Invisible y real”, “Recalar aquí” y “Siempre tu alma” tienen que ver con vivencias particularmente mías. Calculo que es un ejercicio así como poder contar historias ajenas también es un ejercicio, y aunque todavía yo no lo puedo afrontar, muchos letristas lo afrontan. En este primer momento las canciones son totalmente autorreferenciales.
¿De quién estás hablando en “La cumbia de Harry Porter”? Pensé en De la Rúa… No, es Méndez… (se ríe), pudo haber sido perfectamente, pudieron haber sido varios de los que estuvieron al frente del poder, pero el hecho de vender el país y en realidad el furcio de “Harry Porter” es de Menem…Yo quería hacer “La cumbia de Carlos” pero me pareció demasiado, pero me acuerdo perfectamente cuando dijo: “Se creen que yo soy Harry Porter”. Cuando empecé a escribir la letra, arranqué escribiendo sobre un tipo que no puede dejar de mentir, que no podía parar de ser un choto, un tipo al que ya se le ve la decadencia, inclusive en el primer demo de la canción hablaba de los cuernos de la Bolocco, pero eso también me pareció demasiado fuera de mi línea. (Se ríe)
¿Te parece que cantar y escribir te acerca más a la gente? El motor de todo no fue ese, pero calculo que es un idioma más accesible que la música instrumental, pero no me puedo quejar, tuve una carrera como músico instrumental que tuvo momentos de mucha popularidad, de hecho voy caminando por la calle y la gente sabe que soy el pianista, nadie me diría que cante algo. Durante mucho tiempo la gente me conocía de nombre y decía: “El músico, el cantante” y después de mucho tiempo, de la tele, los conciertos y cosas de mucha exposición, la gente ya me tiene catalogado como el pianista o “El Maestro”, así medio solemne… Me hice en el tiempo y logré una buena llegada con la gente, pero el hecho de cantar es otra manera de conectarse, me pasó en el concierto de Córdoba, que público mío escuche la cumbia de Harry Porter cantada por mí es un fuera de serie.
¡Aparte una cumbia! (Se ríe) Yo creo que cuando ves de alguien algo sorpresivo es bueno valorar el intento del cambio. Yo disfruto mucho con cambiar y mostrar de repente una cosa más sorpresiva y distinta, inclusive en lo diario con mi familia y mucho más con el público que conoce solamente una parte tuya. Está bueno que te conozcan, yo soy muy diferente de lo que la gente cree…
¿Con que imagen crees que se quedó la gente? Con esa del maestro muy solemne y ordenado, de tipo que no tiene mucho lugar para la joda, y soy todo lo contrario, aunque sí soy muy ordenado, me gusta mucho la joda, no el reviente, pero sí un tipo divertido. Soy completamente al revés de esa imagen y aparte soy muy padre, me gusta hacer quilombo, jugar con los chicos en la pileta, todo lo que la gente cree que es imposible es lo que soy. Una de las cosas que el público toma como imposible es que yo pueda tocar un cuartetazo o una cumbia y aunque nunca lo voy a bailar, ya ves que sí lo puedo hacer.
Llama la atención porque la cumbia y el cuarteto se alejan mucho de tu estilo… Yo disfruto mucho de la cumbia de Bersuit o de Calamaro. Hace dos años hicimos un show que cerraba la Mona Giménez, y cuando entró fue una explosión increíble y sentí en carne propia la energía que tiene esa música. También me pasó en un concierto que hicimos para el centenario de boca que cerramos con el tema de Rodrigo a Maradona, me encantó y dije que alguna vez iba a hacer eso. Me gusta mucho y me siento cómodo. Al mismo tiempo estoy componiendo un ballet para Cecilia Figaredo recontra sinfónico…
También compusiste mucho para Julio Bocca ¿En donde te sentís más cómodo? Me siento cómodo en la diversidad, es como si me dijeras qué te gusta más, el choripan o el sushi, y la verdad es que me gusta igual una cosa y la otra. Hay música para todo y la verdad es que nosotros somos muy negados para la diversión, los músicos de los setentas éramos muy separatistas y muy negadores de que te pueda llegar a divertir cierta música porque había que hacer “eso y nada más que eso” que también fue bueno en aquel momento… Era música más conceptual, en general el rock de los setenta no tiene mucha explosión de éxito, el primer éxito fue Sui Generis y fue a mitad de los setentas, pero en general la búsqueda era más específicamente musical, de estudiar música.
En 2006 Lito produjo con versiones de clásicos del rock nacional interpretadas por figuras del rock nacional actual. El disco se llamó “Escuchame entre el ruido” y dejó versiones maravillosas hechas por los músicos de la talla de Gustavo Cerati, Indio Solari, Luis Alberto Spinetta y también de bandas más jóvenes como Los Piojos o Los Tipitos. Este nuevo disco tiene siete canciones escritas por artistas como Kevin Johansen, Pedro Aznar, Palo Pandolfo y Horacio Fontova y más. Lito tiene la enorme capacidad de convocar figuras y en todos los casos las figuras se dejan convocar.
Sorprenden la cantidad y el nivel de los invitados en las letras ¿Lo sentís como una suerte de devolución por lo que vos le diste al rock con “Escúchame entre el ruido”? No sé si una devolución, pero sí se genera algo tácitamente cuando vos compartís con otros músicos, yo compartí con muchos de ellos y muchos otros me hicieron la gamba de grabar ese disco. El trabajo de la música a veces te pone en un lugar en el que todo el mundo quiere estar con vos y hay veces en que te tenés que pedir por favor, no hay nadie que esté allá arriba siempre. Yo los llamé para participar con la total confianza de que si no les iba lo que yo les proponía musicalmente estaba todo bien, por suerte los siete letristas lo hicieron con muchas ganas y mucho inspiración y creo que están contentos con el resultado.
¿Sos un fan del rock nacional? Ya hablando del disco “Escuchame entre el ruido” Soy fan de la música, del rock también porque nací con eso…, el disco cuando me lo propusieron era de cuarenta canciones, inclusive estaba la idea de hacer un disco por década, finalmente no fue así. La idea era que artistas canten canciones de otros artistas y hasta de otra época, quizás Fontova no conocía a Los Piojos, pero yo le di dos o tres opciones de Los Piojos y me pareció piola que pudieran fusionarse. Para mí fue un gran placer hacer ese disco porque había que combinar las canciones con los cantantes, discutir en algunos casos cuál le iba a quedar más cómoda, en algunos casos como el del Indio (Solari) que sólo quería cantar “El Salmón” de Calamaro y no había otra posibilidad y fuimos con esa…
Que lo hizo muy feliz a Andrés aparte… Si, más allá de que era un homenaje que iba a vender discos, esa canción fue un homenaje genuino del Indio hacia Andrés, lo mismo pasó con Spinetta y Fito.
¿La Bersuit es una banda que te inspira? Sí, yo toque muchas veces con La Bersuit, cuando estaba prohibida “Señor Cobranza” lo tocaron conmigo en canal 13, de hecho una vez me lo levantaron y una vez lo pude poner al aire. Es una banda que me gusta, me invitaron a tocar en river y antes ya había tocado con ellos.
Tenés momentos hasta en la forma de cantar… De eso no me había dado cuenta, pero puede ser porque me gusta mucho como canta Cordera, me gusta mucho Kevin, me gusta Vicentico, son cosas que me gustan. Estoy en una búsqueda porque es la primera vez que canto…
¿Cómo sigue tu carrera de ahora en más? Voy a estar con la guitarra, pero siempre voy tener un teclado conmigo, probé estar sin el teclado y no me la banco ni un minuto. Toda la vida toqué con piano y me cuesta, no me acostumbro a la guitarra como único instrumento, aparte no toco tan bien. Lo que si puede cambiar es que me sentí cómodo cantando, quizás haga una combinación de conciertos donde haya una parte instrumental y una cantada, eso puede llegar a funcionar. No tengo idea, salvo en mi casa, a mí no me gusta la cosa monogámica, me gusta hacer de todo, me gusta el picoteo…