“Rosario pudo con Solita”.Es una de las grandes divas de la televisión argentina aunque ella misma declare que “no tiene nada que ver con la farándula”. En este 2008 encaró dos proyectos que la alejan de la mujer sexy que supo encarnar en varios personajes de los últimos años, y se convirtió también en la abuela de Inés, una beba que la dejó “más llorona”. Con la misma calidez que transmite por televisión, Solita habló con Clubs & Countries y contó cómo la trata este momento tan particular de su vida.
Texto: José Medrano Fotografía: Prensa Endemol Argentina
Atrás quedaron los escotes pronunciados, la actitud provocativa y la mirada penetrante: hoy Soledad Silveyra atraviesa otra etapa y aunque se la nota más ocupada que nunca no parece jamás perder el entusiasmo. En “Vidas robadas” encarna el papel de Rosario, una mujer que perdió a su hija en manos de una red de prostitución, caso que homenajea al de Marita Verón -aún desaparecida- y su madre Susana Trimarco, y que pretende continuar con la herencia de televisión social y comprometida que dejó Montecristo el año pasado. Además, Solita está al frente de “Un tiempo después”, una producción que la ubica por primera vez en el rol de conductora periodística y que la lleva a recorrer historias dramáticas que parecían olvidadas por los medios. La misma Soledad de ojitos chinos que arengaba a los chicos de Gran Hermano al grito de “Adelante mis valientes”, se pone en la piel de las personas más sufridas y con una valentía y un profesionalismo envidiables recorre historias que la llevan desde del caso Dalmasso a la tumba de Perón, de la historia de la Villa 31 al trágico caso de “Pan Triste” en una colonia psiquiátrica. Así, Solita pasa catorce horas de su día entre la grabación de la novela y la realización de un periodístico semanal. Apenas tiene tiempo para dedicarle a su nieta o ir al gimnasio, rutina que tenía abandonada pero que volvió a retomar. En apenas una pausa para almorzar, Solita se olvidó un rato de Rosario y se entregó a la entrevista.
¿Cómo te sentís en tu nuevo rol dentro del programaperiodístico? La verdad es que estoy feliz, es todo un aprendizaje, lo tomo como mis primeros pasos, con mucha humildad, con mucha responsabilidad y muchas ganas. Me encanta hacerlo.
Dijiste que la entrevista es un arte ¿cómo te preparás para hacerlas? Bueno, no me es fácil, tengo mucho que aprender y que leer. Hay mucha investigación, pero desde la humildad voy tratando de juntarme con maestros, de estar informada, y en eso estoy. Voy viendo de a poco la manera de mejorar, pero con muchas ganas y obviamente sabiendo que tengo mis limitaciones, teniendo en claro que nadie nace sabiendo y que esto es algo nuevo para mí. Además, a la hora de las entrevistas tengo esa cuestión de que no es que llega una persona o un periodista cualquiera a cada lugar, sino que llega Soledad Silveyra y eso a veces me juega a favor y otras en contra.
¿Te cuesta salirte de tu propio personaje? No es por mí, es por la gente. A veces me ven como al personaje de la televisión y puede ser un poco abrumador. Llega Solita y eso a veces te puede modificar toda una situación dentro de una entrevista, aunque también puede ser positivo y jugar a favor.
¿ Te parece que los intimidás un poco? Claro, aunque también puede pasar que les de más confianza porque sienten que ya me conocen, ya saben quien soy.
¿Cómo llegas a tu casa después de tocar temas tan fuertes? Hay veces que llego mal. Los otros días fueron muy duros porque estuve en una entrevista en el hospital Melchor Romero, con Javier Romero, el chico que mató a sus compañeros porque le decían “Pan Triste” y es una historia muy fuerte, también estuve en la Villa 31 hablando con su gente un domingo y la verdad es que llegué a mi casa bastante golpeadita.
Estás en dos programas de mucha entrega ¿cuántas horas estás trabajando por día? Depende, en la novela estoy grabando un promedio de diez horas diarias, que pueden ser doce u ocho. Te diría que diez, que es un montón, y encima después tengo también “Un tiempo después”, entonces ya no tengo ni sábados ni domingos, no tengo nada (se ríe).
¿Te parece que los programas que estás haciendo rompen un poco con la frivolidad en televisión? No, a mí me parece que la televisión es entretener, es informar, y me parece que tiene que tener un poco de cada aspecto, o sea, me parece perfecto que exista “Bailando por un sueño” y que también exista “Vidas robadas”, aunque sea la mitad de gente la que lo ve. Y me parece perfecto porque entiendo que la gente está agobiada, llena de problemas y que quiere llegar a su casa y ver un show muy bien hecho como es Bailando, porque más allá de lo que sean los escándalos, que ya me gustan menos, me pareceque el show en sí está hecho de una manera excelente. No me hago problema, me parece bárbaro que en un país puedan convivir dos programas tan diferentes y que nuestra televisión pueda tener tanto una ficción como un periodístico. Y aunque en este caso Telefé no gane con la ficción, porque generalmente nos sacan ocho o diez puntos, que no llega a ser el doble, sí pueda ganar el entretenimiento. Es algo que también ha pasado en otros momentos, le pasó a Polka con Gran Hermano.
Desde que Solita comenzó a conducir “Un tiempo después” hubo algunas voces que se alzaron para criticar su nuevo rol de “periodista”.A muchos también les chocó verla en un rol que la separa tanto de la novela y la ubica en espacio más “social”. Ella toma las críticas con una humildad admirable para una persona con tantos años de carrera.
¿Cómo recibiste las distintas críticas desde que estás en el periodístico? La verdad es que a las críticas las tomo bien, está todo perfecto porque tengo claro que son mis primeros pasos y voy aceptando lo que me dicen: ni me ofende, ni me pone mal, ni nada. Acepto la realidad y entiendo que se me critique. Lo importante es que yo me siento bien, y aunque obviamente siento que me faltan montones de cosas por aprender me perdono bastante la vida.
No sos tan estricta… ¡No! Soy muy estricta, pero también sé todo lo que estoy haciendo. Estoy trabajando con la novela diez horas por día, y el periodístico es un programa para hacerlo sólo y entiendo que estoy muy exigida, o sea que desde ese lado también me acaricio un poco y me perdono algunas cosas.
¿Cuáles son los periodistas a los que admirás? Hay muchos: Jorge Lanata, Martín Caparrós, Eduardo Anguita, Carlos Ulanovsky, son varios. Ojo, también me gusta mucho Joaquín Morales Solá, no es una cuestión de derecha o izquierda. También leí mucho a Jorge Halperín.
¿Es cierto que no te sentís de la farándula? Es cierto. No me gusta la palabra farándula ni me siento parte de la farándula, me siento una trabajadora del mundo del espectáculo, pero farándula no, no tengo nada que ver con esa palabra. Tampoco me pasa mucho de aparecer en programas de chimentos, y por supuesto tampoco me interesa.
¿Rosario fue un quiebre en tu carrera? No sé si fue un quiebre; digo, Rosario me aniquiló, Rosario pudo con Solita hasta que apareció “Un tiempo después”. Es un personaje que me agotó mucho, por la historia, por su densidad, por el sufrimiento. Además, por ese personaje dejé un poco de cuidarme: chau gimnasio, chau todo porque ya no hay tiempo. Rosario fue un poco todo eso, sentir también que abandoné un poco mi lado más coqueto, aunque ahora lo estoy retomando.
¿Cómo te sentís en tu nuevo rol de abuela? Ya son cuatro meses de este nuevo “continente” y la verdad es que me siento muy alegre, muy feliz, agradecida a la vida, sobre todo por la felicidad de mi hijo. No es sólo por la felicidad de ser abuela, sino por verlo a él tan bien y yo que ya creí que iba a ser un solterón (se ríe). Me hace bien verlo así y tan contenido por una mujer maravillosa, es sobre todo la alegría de los hijos, porque como Inés todavía es una bebé, mi rol de abuela lo puedo ejercer muy poco, además como laburo todo el día casi que la veo solo los fines de semana, cuando puedo…
¿Cómo se siente tener un bebé de nuevo en brazos? Es una maravilla, un canto a la vida. Inés me sensibilizó y estoy mucho más sensible, mucho más llorona.