Por SOFÍA HOLLANDER • [email protected]

MAMBA Buenos Aires es una experiencia en su totalidad; donde el alma es la comida moderna combinada con el gusto tradicional del argentino, y una fuerte influencia asiática.

El nombre se debe a la combinación de los apellidos de ambos socios, Santiago Malbran y Asis Lamba, quienes con una trayectoria en gastronomía en el exterior decidieron apostar por Buenos Aires con esta nueva propuesta en el barrio de Palermo. Uno de ellos tiene ascendencia India, es por esto que hay una fuerte presencia de esa parte del mundo, sus sabores y sus técnicas.

Mamba negra es la serpiente de la selva tropical en la que se inspiraron para diseñar la arquitectura del lugar. Si se observa con atención se puede ver en la entrada la cabeza de la serpiente, seguida por las escamas que acompañan al salón hasta llegar a la selva, formada por un patio muy tropical. Hasta los individuales tienen escamas para reflejar el símbolo. Es un restaurant donde todo está pensado. Las mesas están espaciadas permitiendo así intimidad entre los comensales y cuentan también con una extensa barra en donde se puede comer. La cocina está a la vista formando un ambiente integrado, único y amplio.

En cuanto al menú, a cargo de Julián Mannarino, está dividido en raciones y platos principales. Con una idea de experiencia compartida donde se puedan probar distintas opciones de la carta. Las porciones son abundantes, no es un lugar de entradas pequeñas. Algunos de los platos destacados son las “Mollejas Crispy” acompañadas por una emulsión de maracuyá, remolacha ácida y un cremoso de palta; el “Usuzukuri Pescado Blanco” con una leche de tigre de frutos rojos, mayonesa de chipotle y sake aromático. Y como principal se distingue el asado, con una cocción de 20 horas, ponzu, emulsión de papa y maíz frito.

Además del menú de cocktails, creado por el jefe de barra Federico Agostinelli, cuentan con una carta exclusivamente de Gin Tonics. Uno de los más famosos es el “Tomillo y Oriental”.

Todos los viernes hay DJ en vivo, asique es un buen día para ir. Con respecto a la atención, cuentan con un gran servicio de mesa. Los mozos son muy amorosos y atentos; logrando transmitir comodidad y ganas de volver.

Cumplieron con su propuesta, fue una gran experiencia comer en MAMBA Buenos Aires.